La faena de Maravilla: La Caída de Chávez Jr

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Updated: septiembre 19, 2012

Pero yo no soy blandito, yo no me quito… tampoco me criaron con leche de polvito.

-Los de atrás vienen conmigo.

El torero perdió el rabo y las orejas en la estocada. Tras una faena sublime se le escapó la salida en hombros. Falló con la espada y al ser revolcado por el toro, la bestia se ganó arrastre lento pero el matador obtuvo el reconocimiento del público, que lo había eludido por años. Además, el dramático final de su baile no asestó la puntilla a una revancha, al contrario, abrió las puertas a otra corrida, donde el lidiador obtendrá los millones que se merece y el burel tendrá otra oportunidad para cornarlo, porque ¡las balas perdidas existen!

Si,estamos hablando de boxeo en MMASportcenter, es otra de nuestras pasiones. Sergio Martínez derrotó por decisión unánime a Julio César Chávez Jr, los jueces otorgaron al argentino, por su desempeño ágil, once asaltos; solamente estuvo en peligro durante los últimos noventa segundos del combate, lapsus que sobrellevó para llegar de pie a la lectura de las tarjetas.

El suigeneris estilo del “Maravilla” es la combinación perfecta de técnica, velocidad y arrogancia, por lo que no resulta del todo agradable a los creyentes en la doctrina del “dame para que te dé”, tan empleada por “El Junior” y otros boxeadores de escasa pulcritud. Se impuso la habilidad y la disciplina, el trabajo responsable. Fue la dedicación del antiguo residente de España la que lo llevó a dominar la contienda. Las tradicionales embestidas del sinaloense fueron inconstantes y carentes de efectividad, la condición física del veterano argentino se mostró suficiente, hasta en los instantes de premura que vivió en el duodécimo asalto. La arrogancia del “Maravilla” casi le costó el esfuerzo y sacrificio de años, su principal virtud se tornó en su peor pesadilla; la confianza que lo hace bajar las manos durante los momento se control, y pelear con marcado estilo/personalidad, lo llevó a quedar expuesto en el último rondín y jugarse el albur de buscar el nocaut.

Las virtudes ofensivas del mexicano han sido producto del enfoque poco ortodoxo que ha dado a su tamaño y resistencia; bajo la tutela de Freddie Roach, el hijo del multicampeón legendario aprendió a emplear ganchos al abdomen, uppercuts desde la distancia corta y su cuerpo para arrinconar a sus oponentes y disparar combinaciones de golpes que van menguando la resistencia de sus rivales. Es evidente que Chávez Jr. tiene atributos naturales para ser campeón en múltiples divisiones, su herencia genética, el renombre de su padre, el respaldo de una promotora, una televisora mexicana y otra estadounidense, el apoyo de millones de personas; además de su tamaño, quijada y corazón, parece tener la receta del éxito, en tiempos de múltiples divisiones y organismos reguladores podría acumular fajines cual sí fueran medallas de los niños exploradores.

Sin embargo, los ingredientes que posee no son suficientes cuando la determinación no está conectada a la disciplina y entrega en el gimnasio. De nada sirven los esfuerzos de sus allegados, padrinos y familiares sino trabaja lo suficiente para llegar a su máximo potencial. La pelea de revancha se daría en el primer tercio de 2013, los rumores iniciales la ubican en el Estadio de los Vaqueros de Dallas, bajo la ineficiente Comisión Atlética de Texas, cuyos directivos principales, la familia Cole, han tolerado y/o propiciado un ambiente de irregularidad que evoca al “Lejano Oeste”. El instinto humano nos hace regresar a las zonas de confort, sea la posición fetal o un estado donde la vista de los reguladores se nubla constantemente. Esperemos que sólo sea la ambición de Bob Arum, el promotor de Top Rank, en busca de mayor capacidad de alojamiento en la sede, tras el rotundo éxito de taquilla en la primera contienda, y no tenga que ver con las andanzas y malas mañas mostradas en otros tiempos por “El Junior”.

¿Puede ganar JCC Jr. la revancha? En el boxeo todo es posible, pero un análisis de la trayectoria de los peleadores no pronostica un triunfo del antiguo monarca mediano. Chávez Jr. Debe mejorar muchos aspectos, sobre todo establecer una rutina de entrenamiento eficiente, para evitar: a) los cortes excesivos de peso (llegó dos libras bajo del límite antes del pleito con Martínez), b) los choques de personalidades/egos entre sus preparadores de físico, entrenador y asistentes de manopleo, c) abrumarse con la disparidad de criterios entre Freddie Roach y su padre, quienes proponen estrategias diferentes para atacar, d) mostrarse falto de confianza y puntería en la pelea.

Veremos en los próximos meses sí “El Junior” altera sus hábitos nocivos, le gira la polaridad a su discurso, ya que la premisa de: “No me lastimas con tus golpes”, es consuelo falso, el boxeo se trata de conectar y eludir, no de presumir la capacidad para absorber castigo, esa es una virtud que no se debe explotar al grado de convertirla de táctica de combate. Chávez debe entender que sus dimensiones, quijada y juventud le abren paso en una división poco nutrida de pugilistas talentosos; poco gana al excusarse en que los golpes de su oponente no lo dañan, debe entender que lo relevante es quien conecta y cuando la disparidad numérica es abrumadora, la potencia pasa a segundo término. Julio César Chávez Jr. vende por ser quien y como es, no vende Pagos por Evento gracias a estar invicto.

Se puede re empaquetar, decir que ahora si está entrenando bien y además reconocer que perdió ante el #1 en peso mediano. La audiencia que genera los ratings abrumadores no está compuesta de expertos en boxeo, son personas que lo quieren ver por su nombre y el morbo que le rodea. Gente que lo sigue porque es uno de los escasos boxeadores que conoce, en ésta etapa del arte de fistiana el renombre pesa más que la calidad: Floyd Mayweather, Manny Pacquiao, Miguel Cotto, Saúl Álvarez, Juan Manuel Márquez y Chávez Jr son los únicos peleadores que tienen el arrastre necesario para llenar arenas y vender PPVs o generar niveles de audiencia monumentales en EUA y México. Peleadores como Andre Ward, Sergio Martínez, Chad Dawson y Danny García quedan a la misericordia de los populares para concretar peleas con bolsas suculentas.

A Julio César, la gente sigue a pesar de no ser tan buen peleador como su padre, no gana pleitos por ser popular, ni las pierde por las comparaciones con su progenitor. En la potencial revancha ante Martínez, nuevamente, se encontrará solo entre las doce cuerdas, donde su voluntad y disciplina deben comulgar para evitar su segundo descalabro profesional A manos de Sergio Martínez, un peleador inteligente, veterano, que ha sabido incrementar su popularidad gracias a que sus habilidades son suficientes para explotar las deficiencias del “Junior”. Quizá el futuro del “Maravilla” pronostique, debido a su edad, pocos duelos pero esos podrían incluir batallas en super welter ante figuras populares, generando la posibilidad de que obtenga el reconocimiento y la retribución económica que hasta hace poco se le habían negado. Su clasificación en los míticos listados libra por libra continua siendo alto.

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